La Danza del Vientre Consciente y la sexualidad

  • Graziella Negri

  Hola, soy Graziella y llevo practicando la danza del vientre consciente más de diez años y he comprobado que es una valiosa herramienta para conocerte y amarte a ti misma/o para poder amar al otro.                             

Bailar es divertido y placentero y nos permite comunicarnos con los demás, expresarnos y compartir a la vez que generamos vínculos emocionales.                    

 En mi cortometraje danza!lafeminidad consciente mostraba los beneficios físicos y emocionales que tiene la danza del vientre practicada de forma consciente.

En esta ocasión me gustaría comentar lo que aporta a la hora de vivir una sexualidad consciente.

La danza del vientre te conecta con tu cuerpo, haciéndote consciente de él y de sus sensaciones, y te ayuda a aceptarlo y a disfrutar de él. Jean Shinoda Bolen, autora del best seller Las Diosas de cada Mujer dice que “practicar la danza del vientre es  una forma de conectar con una misma y de sentir el cuerpo, clave para vivir en el presente y para experimentar y, sobre todo, disfrutar de la sexualidad. Yo también estoy de acuerdo en que estar a gusto con tu cuerpo y disfrutar del mismo es requisito previo para gozar haciendo el amor.

 En la antigüedad las mujeres bailaban en rituales dedicados a la fertilidad de la mujer, en los que se rendía culto a la sexualidad y a la capacidad creadora de vida de la parte femenina de la existencia, que se consideraba sagrada. Este origen divino de la sexualidad estaba simbolizado por las antiguas hetairas griegas o prostitutas sagradas, a través de las cuales el ser humano reconectaba con su orígen sagrado.                                                      

 En la actualidad, las mujeres hemos adoptado una serie de roles que nos alejan de nuestra verdadera naturaleza y que nos desconectan de nuestra parte más instintiva. Las religiones patriarcales han suprimido una serie de aspectos de nuestra naturaleza femenina, con el fin de despojarla de su verdadero poder, relegándola a las facetas de madre (e hija) o prostituta. Esta polarización de la naturaleza interna de la mujer, basada en un juicio moralista del bien y el mal, ha llevado a la supresión de uno de los arquetipos femeninos, el de Afrodita, que representa a nivel arquetipico la sensualidad, la creatividad y la sexualidad de la mujer.

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A través del baile y del juego vamos conectando con nuestro cuerpo perdiendo el miedo a sentirnos y a mostrarnos “vulnerables” porque sentimos. Vamos conectando con la energía más primaria, la energía sexual o vital que nos lleva a sentir una serie de sensaciones físicas o corporales. Poco a poco vamos permitiéndonos sentir estas sensaciones, y nos vamos relajando en ellas, compartiéndonos con otras personas. Descubrimos que no hay nada que temer, que no hay nada “malo” en sentir lo que sentimos, en mostrarnos sensuales ante una/o mismo y antes los demás. Es la comunicación del cuerpo, de la materia, de las sensaciones. Es como volver a la infancia, cuando jugábamos con otras niñas y niños y nos mostrábamos sin pudor y sin vergüenza, y nos expresábamos de forma espontánea y en libertad. Se recupera, así, la inocencia y la frescura de la niña y el niño que se expresa libremente ante los demás y explora quién es y lo que siente, para, a partir de ahí, descubrir sus propios límites.

La práctica de esta danza te permite tener una positiva comunicación entre cuerpo, mente, emociones y espíritu. A través de la  disociación vas tomando conciencia de la pelvis, la cadera y la musculatura profunda a la vez se van soltando rigideces para permitir que la energía sexual pueda ascender hacia el corazón.

El segundo chacra y la sexualidad.

Según las filosofías orientales, somos energía y tenemos varios centros o chacras alojados en nuestro cuerpo que regulan el flujo de energía telúrica o sexual en su ascenso hacia su encuentro con la energía cósmica. En la pelvis está alojado el segundo chacra, que en la tradición tántrica, es  llamado SVADHISTHANA o “la más dulce de las moradas” o “el sitio personal”.

Cuando este centro se encuentra plenamente desarrollado produce la radiación necesaria para establecer un vínculo de amor con otra alma. Al ocuparse de la asimilación, de la expresión sexual y del alimento de las ideas y de la creatividad, así como de la auto-expresión y de la alegría, regula nuestras relaciones.

La música y la danza es una maravillosa forma de equilibrar este chacra.

Los movimientos pelvicos y de cadera de la danza del vientre consciente generan y movilizan la energía sexual y alimenta el crecimiento de la conciencia en su camino hacia la iluminación. Desde el punto de vista sexual, este es el chacra del placer que nos pone. Se ocupa de nuestra relación con los demás, de las motivaciones de nuestras relaciones y de la alegría que les aportamos. Se desprende entonces, que los encuentros sexuales desequilibrados (que quizá deriven en enfermedades de los órganos sexuales) están relacionados con este chacra.

Desde un punto de vista emocional este chacra ha desarrollado las huellas y la subsiguiente respuesta al nacimiento de nuestra conciencia emocional. Si en el adulto se encuentra estresado, probablemente se deba a la forma a la forma en que éste aprendió a interpretar su propio ser en relación con su madre durante sus primeros años.

Problemas sexuales

El estrés sobre este chacra nos incita a poner barreras a la expresión de nuestros verdaderos sentimientos, particularmente los relacionados con una persona del sexo opuesto. Durante el acto sexual, mientras la energía kundalini asciende desde el primer chacra hasta el segundo, es posible que se tope con un “muro de bloqueos” y la persona no consiga experimentar el ascenso de la dicha verdadera a través de los chacras subsiguientes. Así que el estrés en esta zona puede empujarnos a pasar de un amor a otro en busca de satisfacción, y con el profundo anhelo de unirnos con la otra mitad de nuestra alma.

Cuando la radiación de este chacra comienza a fluir con más libertad, la capacidad de sentir dolor y placer se incrementa y, en ocasiones se plasma en relaciones agridulces. Es posible, entonces, que para dejar atrás nuestras defensas, experimentar nuestro verdadero ser y una intimidad real debamos superar una auténtica prueba de valor. Es necesario que nos deshagamos de los miedos, las desilusiones y las expectativas románticas pasadas que son huellas de energía innecesaria encerrada en este chacra.

Si no somos conscientes de las energías de nuestro segundo chacra, inconscientemente alimentaremos una sensación de control rígido, sobre-protección, celos, ira, y una clara incapacidad de recibir amor. Este chacra se relaciona con las adicciones de todo tipo y con la necesidad desesperada de aprobación. Por el contrario, cuando somos plenamente conscientes de su energía positiva, creamos las condiciones adecuadas para que nuestras capacidades sutiles y físicas se unan a otra persona y podamos sentir un tipo de amor bello y tierno que damos y recibimos de forma incondicional. Este amor no tiene reglas ni expectativas ni retribuciones; es el amor que se aprecia en las relaciones amorosas maduras.

La plenitud en el segundo chacra tiene que ver con la capacidad de dar y recibir amor, con saber que somos susceptibles de ser amados. Cuando sabemos que podemos dar y recibir amor de forma incondicional, aprendemos a dar sustento emocional a los demás, también sin condiciones

Conexión con el útero gozoso

Al mover la cadera bailando se ejerce un suave masaje del útero y de los ovarios, sede de la creatividad, a la vez que despertamos en nuestra psique el arquetipo de Afrodita, diosa alquímica que con los cuatro elementos crea una realidad más gozosa. Para transformarnos en creatividad, gozo y belleza tenemos que seguir nuestras propias leyes internas, es decir, nuestra propia autoridad interior para que nuestra magia sea de dentro afuera y no nos quite el poder. Para ello necesitamos saber cómo funcionamos las mujeres a nivel energético interno y alquímico. La mujer es fuego dentro (fuerza interior) y agua fuera (flexible, vulnerable, suave, sensible, amorosa) y el hombre es lo contrario. El camino de la mujer es conseguir el equilibrio entre agua y fuego. Sin fuego el agua tiende al hielo y las mujeres se vuelven frías, rígidas e insensibles. Los quistes, miomas son una falta de fuego, el agua no se mueve bien y no hay alquimia. Como dice Guadalupe Cuevas, “La educación nos ha sacado de nuestra feminidad al poner el fuego en la mente, en los valores masculinos del patriarcado

En definitiva, la practica de la danza del vientre de forma consciente te reconecta con tu energía sexual primigenia, pura e inocente, y te permite aceptarte como el ser sexual que eres para, desde ahi, compartir tu sexualidad desde tu corazón.

 

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